La insuficiencia cardíaca es una enfermedad frecuente, sobre todo en personas mayores, que puede afectar de forma importante a la calidad de vida. Ocurre cuando el corazón no es capaz de bombear suficiente sangre para cubrir las necesidades del organismo, lo que provoca falta de oxígeno en los tejidos y acumulación de líquidos en pulmones, piernas o abdomen, causando dificultad para respirar e hinchazón.
Puede aparecer de forma brusca(insuficiencia cardíaca aguda), tras un infarto o una infección, o desarrollarse lentamente y hacerse crónica. Si no se controla, puede afectar a otros órganos como los riñones o el hígado.
La insuficiencia cardíaca puede afectar al lado izquierdo, al derecho o a ambos lados del corazón. Lo más frecuente es que empiece en el lado izquierdo, causando acumulación de líquido en los pulmones y dificultad para respirar. Cuando afecta al lado derecho, provoca sobre todo hinchazón en piernas y abdomen. Con el tiempo, es habitual que acabe afectando a ambos lados del corazón.
Las causas más habituales son el infarto de miocardio, la hipertensión, las enfermedades de las válvulas, las miocardiopatías y algunas arritmias, como la fibrilación auricular. Condiciones, como la anemia o los trastornos del tiroides, también pueden empeorarla.
El diagnóstico se basa en los síntomas y la exploración médica, junto con pruebas como análisis de sangre, electrocardiograma, radiografía de tórax y ecocardiografía, que permiten valorar el funcionamiento del corazón. En algunos casos se utilizan pruebas de esfuerzo, resonancia cardiaca, tomografía cardíaca o cateterismo para estudiar con mayor precisión la estructura y las arterias del corazón.
Los síntomas de la insuficiencia cardíaca varían según el lado del corazón afectado (izquierdo, derecho o ambos). Con el tiempo, la insuficiencia del lado izquierdo puede acabar afectando también al lado derecho.
En la insuficiencia cardíaca izquierda, la sangre se acumula en los pulmones y llega menos al resto del cuerpo. Esto provoca cansancio, debilidad y dificultad para respirar, al principio con el esfuerzo y, en fases más avanzadas, incluso en reposo o al acostarse. También tos seca, somnolencia o dificultad para concentrarse.
En la insuficiencia cardíaca derecha, la retención de líquidos provoca hinchazón en pies, tobillos y piernas, aumento de peso, sensación de abdomen lleno, náuseas o pérdida de apetito. Es frecuente orinar más por la noche y, en fases avanzadas, puede aparecer pérdida de peso y masa muscular.
El tratamiento farmacológico incluye habitualmente fármacos que ayudan a eliminar el exceso de líquido, reduciendo la hinchazón y la falta de aire (diuréticos), para controlar el ritmo del corazón y la presión arterial (betabloqueantes y vasodilatores).
Si no hay mejoría, pueden añadirse otros fármacos, como los antagonistas de la aldosterona y dependiendo de la evolución, sacubitril/valsartán, ivabradina, digoxina (sobre todo en pacientes que tienen fibrilación auricular) y el hierro administrado por vía intravenosa, si existe déficit de hierro, para mejorar el cansancio y la calidad de vida.
En ocasiones, el paciente no mejora a pesar del tratamiento óptimo, y pueden ser necesarios un marcapasos de resincronización cardiaca, para coordinar los latidos cardiacos o un desfibrilador automático , para prevenir el riesgo de arritmias graves y/o muerte súbita. En situaciones muy avanzadas, según la edad y si no hay otras enfermedades que lo contraindiquen, puede plantearse el trasplante cardíaco.
Los cuidados diarios son fundamentales para evitar descompensaciones y mantener una buena calidad de vida. Se recomienda:
Peso diario por la mañana, en ayunas y después de orinar. Un aumento rápido de peso >2 kg en pocos días, puede indicar retención de líquidos.
Reducir el consumo de sal y en algunos pacientes, puede ser necesario limitar la cantidad de líquidos que se consumen al día.
Realizar actividad física moderada, como caminar, según la tolerancia de cada paciente, dejar de fumar y evitar o limitar el consumo de alcohol.
Seguir correctamente el tratamiento médico (tomar tal y como ha indicado el médico) y no suspender ni modificar sin consultarlo.
Acudir a urgencias o consultar rápidamente si aparecen síntomas como falta de aire intensa, aumento rápido de peso, hinchazón importante en piernas o abdomen, dolor en el pecho o mareo con desmayo, indicativos de una descompensación de la enfermedad.
Concepción Fernández
Actualizado febrero 2026

