El desfibrilador automático implantable (DAI) es un dispositivo que se coloca bajo la piel para vigilar continuamente el ritmo cardíaco y tratar arritmias graves. Si detecta taquicardia o fibrilación ventricular, aplica estimulación o una descarga eléctrica para restablecer el ritmo y prevenir la muerte súbita.
Consta de un generador (batería y sistema de control) y uno o más electrodos que detectan las arritmias y administran el tratamiento. Algunos modelos también actúan como marcapasos o mejoran la coordinación del corazón en pacientes con insuficiencia cardíaca.
Está indicado en personas con alto riesgo de muerte súbita, como quienes tienen cardiopatía isquémica, miocardiopatías o enfermedades hereditarias.
La implantación es relativamente sencilla. Puede ser trasvenosa (con electrodos dentro del corazón) o subcutánea (sin cables en el interior cardíaco).
En el DAI convencional, el dispositivo suele implantarse en la parte superior del pecho. Se realiza una pequeña incisión para colocar el generador y, a través de una vena, introduce uno o varios cables (electrodos) hasta el corazón. Durante el procedimiento se utilizan rayos X para comprobar la correcta colocación.
En el DAI subcutáneo, el generador se coloca en el costado y el cable se sitúa bajo la piel a lo largo del esternón, sin introducirse en el corazón y sin necesidad de rayos X.
La incisión se cierra con puntos de sutura. Se debe vigilar la herida y signos de infección como enrojecimiento, inflamación o secreción. Se aconseja evitar movimientos bruscos del brazo del lado del implante y no levantar peso durante unas seis semanas, para evitar que los cables se desplacen o se fracturen antes de que cicatricen correctamente.
En los primeros días pueden aparecer hematomas, sangrado o infección en la zona del implante, así como, de forma más rara, neumotórax (aire entre el pulmón y la pared torácica), lesiones vasculares o perforación cardíaca.
A largo plazo, pueden surgir problemas relacionados con el dispositivo, como descargas inapropiadas, desplazamiento o rotura de los electrodos, fallo o agotamiento de la batería y, en algunos casos, formación de coágulos. En algunos casos también pueden aparecer infecciones, que pueden requerir retirar el dispositivo.
Antes del alta, el cardiólogo revisa y programa el dispositivo con un ordenador especializado, ajustando el funcionamiento a las necesidades de cada paciente.
En la vida cotidiana, la mayoría de los electrodomésticos del hogar -televisión, microondas, lavadora o batidora- son seguros si están en buen estado. El teléfono móvil debe mantenerse a unos 15 cm del dispositivo y es preferible usarlo en el oído contrario al lado del implante. Se recomienda evitar acercar imanes potentes o motores eléctricos grandes, ya que pueden interferir temporalmente con el DAI.
La actividad física suele ser beneficiosa, siempre que el cardiólogo lo autorice. Actividades como caminar, nadar o practicar golf suelen ser seguras una vez que la herida ha cicatrizado. Sin embargo, se deben evitar deportes de contacto o golpes directos en el pecho, porque podrían dañar el dispositivo o los cables.
En viajes o lugares públicos, es recomendable llevar siempre la tarjeta identificativa del DAI e informar al personal de seguridad en aeropuertos o controles. La conducción puede estar limitada durante un tiempo tras el implante o después de recibir una descarga, por lo que el médico indicará cuándo es seguro volver a conducir.
Si el dispositivo administra una descarga -significa que ha tratado una arritmia- se aconseja mantener la calma y sentarse hasta encontrarse mejor. Es importante avisar al cardiólogo tras la primera descarga y acudir a urgencias si se producen varias seguidas o aparecen síntomas como mareo intenso, dolor en el pecho o desmayo.
Son necesarias revisiones periódicas para comprobar el funcionamiento del dispositivo y el estado de la batería, presenciales y/o mediante monitorización remota (envía al hospital alertas tempranas sobre cambios en el rendimiento del generador o sobre eventos arrítmicos detectados).
⚠️Se debe acudir a urgencias si se reciben varias descargas en poco tiempo, si aparece desmayo, o si se presentan síntomas intensos (dolor en el pecho, palpitaciones, mareo importante o gran fatiga), fiebre sin causa aparente, enrojecimiento, calor o hinchazón en la zona, o si la herida supura líquido o pus, ya que podrían ser signos de infección.
Concepción Fernández
Febrero 2026
