El Holter (electrocardiográfico) es un dispositivo portátil que permite registrar de forma continua la actividad del corazón o la presión arterial mientras el paciente realiza su vida diaria habitual. Permite una monitorización prolongada, habitualmente durante 24 o 48 horas, o incluso desde varios días hasta 14 días.
El holter registra de forma continua la actividad eléctrica del corazón mediante unos electrodos adhesivos colocados en el tórax y conectados a un pequeño grabador portátil. Su función es detectar alteraciones del ritmo cardiaco (arritmias) que pueden no aparecer en un electrocardiograma realizado en consulta. Suele indicarse cuando el paciente presenta síntomas como palpitaciones, sensación de latidos irregulares, mareos, episodios de desmayo o dolor en el pecho y en el seguimiento de determinadas enfermedades cardiacas o para valorar el funcionamiento de un marcapasos.
El “Holter de tensión” o MAPA mide la presión arterial de forma periódica durante el día y la noche mediante un manguito colocado en el brazo. Es una prueba útil para diagnosticar y controlar la hipertensión arterial, ya que permite valorar cómo se comporta la tensión en la vida diaria y durante el sueño.
Antes de la prueba, se debe acudir con la piel del pecho limpia y seca, sin cremas ni aceites, y con ropa cómoda. En algunos casos puede ser necesario rasurar el vello del pecho para colocar bien los electrodos. Salvo que su médico indique lo contrario, se debe tomar la medicación habitual.
Durante el estudio, es importante hacer vida normal. Si se notan síntomas como palpitaciones, mareo o dolor en el pecho, se debe pulsar el botón del monitor y anotarlo en el diario, indicando la hora, qué se estaba haciendo y qué se sintió. No se debe mojar el aparato, ni manipular los cables o parches.
Al finalizar, se acude al centro sanitario para retirar el dispositivo. Después, el especialista analizará el registro junto con las anotaciones realizadas para valorar el resultado de la prueba.
El Holter implantable subcutáneo, también llamado monitor implantable de eventos o registrador subcutáneo, es un pequeño dispositivo que se coloca bajo la piel y que permite realizar una monitorización electrocardiográfica a muy largo plazo, durante meses o incluso años.
Está especialmente indicado cuando los síntomas son muy poco frecuentes pero potencialmente importantes, como ocurre en pacientes con síncopes o desmayos de origen desconocido, o cuando se sospechan arritmias graves que no pueden detectarse con un Holter convencional de 24 o 48 horas. En algunos casos, también puede recomendarse en pacientes con determinadas cardiopatías o enfermedades genéticas asociadas a mayor riesgo de arritmias.
Es una intervención menor y una vez cicatrizada la pequeña incisión, permite hacer una vida prácticamente normal, incluso bañarse o realizar actividades acuáticas. Su principal ventaja es que puede monitorizar el ritmo cardiaco durante largos periodos, especialmente cuando los síntomas son poco frecuentes.
Aunque el dispositivo registra automáticamente la actividad del corazón, la colaboración del paciente sigue siendo fundamental. Si aparecen síntomas como palpitaciones, mareo, desmayo o dolor en el pecho, es importante anotar la fecha, la hora y la actividad que se estaba realizando, o utilizar el activador externo si el equipo lo incluye, para facilitar una interpretación más precisa.
En muchos casos estos dispositivos permiten monitorización remota y la información se envía al equipo médico sin necesidad de acudir con frecuencia al centro sanitario. Como precaución general, se recomienda evitar imanes potentes o aparatos eléctricos directamente sobre la zona del implante y seguir siempre las indicaciones del cardiólogo y/o enfermera.
Concepción Fernández
Febrero 2026
