Antes de la cirugía -fase preoperatoria-, recibirá información detallada sobre el procedimiento y las pruebas necesarias.
Es fundamental mantener una alimentación adecuada (corrigiendo obesidad o desnutrición), realizar ejercicio según indicación médica y practicar ejercicios respiratorios con el inspirómetro incentivado (incluso asistir a Rehabilitación cardiaca, según centros).
Se recomienda realizar una revisión bucodental para prevenir infecciones. Será necesario ajustar o suspender temporalmente tratamientos anticoagulantes y/o antiagregantes, y valorar el uso de heparina según indicación del cirujano.
En los días previos, será contactado telefónicamente. Debe seguir todas las indicaciones y comunicar cualquier cambio en su estado de salud (fiebre, infecciones, toma de antibióticos), ya que podría ser necesario posponer la cirugía.
Fase hospitalaria (ingreso y cirugía)
El día del ingreso, el personal de enfermería confirmará su identidad, planificará el proceso y realizará pruebas como análisis, electrocardiograma o radiografía. También se indicará la preparación previa (higiene, ayuno, etc.). Es importante descansar adecuadamente.
Antes de la intervención, el cirujano revisará su historia clínica y resolverá dudas. Deberá retirar objetos personales (ropa, joyas, prótesis, esmalte) y colocarse la bata quirúrgica.
Durante la cirugía, estará monitorizado en todo momento y bajo anestesia general, por lo que no sentirá dolor.
Tras la cirugía, permanecerá en la Unidad de Cuidados Intensivos o Cuidados Cardiológicos, con distintos dispositivos (respirador, sondas, drenajes), que se retirarán progresivamente según su evolución. Es importante iniciar precozmente los ejercicios respiratorios y la movilización. Aunque resulte molesto, toser es necesario para eliminar secreciones.
Si la evolución es favorable, en 24–48 horas pasará a planta.
En la planta de hospitalización, continua la recuperación con control de constantes y retirada progresiva de dispositivos. Se iniciará la movilización (sentarse, levantarse y caminar) de forma precoz y con ayuda.
Para proteger el esternón, se recomienda dormir boca arriba, cruzar los brazos al toser y evitar apoyarse en ellos al levantarse.
La fisioterapia respiratoria, la movilización diaria y una buena hidratación son fundamentales para prevenir complicaciones.
Alta hospitalaria: Antes del alta, se le informará de la fecha prevista. Recibirá un informe médico con los detalles de la intervención, tratamiento, revisiones…La enfermera le explicará cómo cuidar las heridas, tomar la medicación y continuar la recuperación en casa. Le proporcionará un informe para la enfermera de su Centro de Salud.
Es importante leer toda la documentación, resolver dudas y compartirla con su equipo de Atención Primaria.
Recuperación en domicilio: Suele durar entre 6 y 8 semanas. Es normal notar cansancio o molestias, por lo que se recomienda una recuperación progresiva con paseos diarios, evitando esfuerzos y levantar peso.
Debe continuar con los ejercicios respiratorios, cuidar las heridas, seguir una dieta cardiosaludable, evitar el tabaco y limitar el alcohol.
La medicación debe tomarse exactamente como se ha indicado. No suspenderla ni automedicarse. Si toma anticoagulantes, deberá controlar el INR y vigilar posibles sangrados. Leves: no suelen requerir cambios. Moderados: pueden controlarse con presión local; consultar si persisten. Graves o internos: requieren atención urgente, especialmente tras golpes o caídas.
Debe consultar con el médico o enfermera si presenta Fiebre, Dificultad para respirar, Dolor en el pecho o palpitaciones, hinchazón importante o aumento rápido de peso y/o signos de infección en las heridas.
Concepción Fernández
Febrero 2026
