Las enfermedades cardiovasculares son un grupo de trastornos que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos. Entre las más comunes se encuentran el infarto y la enfermedad coronaria, los accidentes cerebrovasculares, la insuficiencia cardíaca, las arritmias como la fibrilación auricular, la enfermedad arterial periférica y los problemas de las válvulas del corazón. También incluyen afecciones como aneurismas, miocardiopatías, miocarditis, enfermedades del pericardio, endocarditis y enfermedad cardíaca reumática.
Estas enfermedades afectan a todas las etapas de la vida y representan la principal causa de morbilidad -proporción de personas que enferman- y mortalidad -número de muertes- a nivel mundial. Muchas se desarrollan por la acumulación de grasa y colesterol en las arterias, un proceso llamado aterosclerosis, que dificulta el paso de la sangre. Otras se relacionan con alteraciones del corazón, trastornos del ritmo cardíaco, hipertensión arterial, infecciones o problemas valvulares.
Muchos de los factores que favorecen las enfermedades cardiovasculares pueden modificarse con cambios en el estilo de vida y un buen control médico, como la presión arterial alta, el colesterol elevado, la diabetes, el sobrepeso, el tabaquismo, la alimentación poco saludable, la falta de actividad física, el consumo excesivo de alcohol, el estrés y la exposición a contaminación ambiental. Controlar estos factores puede prevenir más del 50% de las enfermedades cardiovasculares a nivel global, siendo la hipertensión el factor individual más relevante para la prevención.
Además de causar eventos graves como infartos o arritmias, estas enfermedades pueden volverse crónicas y generar discapacidad, dependencia y una importante carga social y económica. las personas con enfermedad cardiovascular visitan más veces los centros de atención primaria y de urgencias que la población general y son la causa más frecuente de hospitalización. Lo más relevante es que cerca del 80% de esta carga de enfermedad se debe a factores que pueden modificarse o prevenirse.
Por ello, la prevención es el pilar fundamental del cuidado cardiovascular, que debe iniciarse desde la infancia, y se basa en una alimentación saludable, la actividad física regular, dejar de fumar y contar con un adecuado seguimiento médico.
Concepción Fernández
Actualizado febrero 2026

