Los marcapasos son dispositivos electrónicos implantables que ayudan a mantener un ritmo cardíaco adecuado cuando el sistema eléctrico del corazón falla. Detectan el ritmo y, si es demasiado lento o irregular, emiten impulsos eléctricos para normalizarlo.
Se utilizan principalmente en casos de bradicardia, pausas o alteraciones de la conducción, aliviando síntomas como mareos, desmayos, cansancio o falta de aire y reduciendo complicaciones.
Constan de un generador (batería) y uno o más electrodos que conectan con el corazón. Pueden estimular una o dos cavidades, y algunos modelos ajustan la frecuencia al ejercicio o registran datos. También existen marcapasos sin cables, implantados directamente en el corazón.
La implantación es un procedimiento poco invasivo, generalmente se hace una pequeña incisión debajo de la clavícula y se coloca el generador bajo la piel. Después, los electrodos se introducen a través de una vena hasta el corazón y se fijan en la posición adecuada. Es seguro, aunque puede presentar complicaciones poco frecuentes como hematomas, neumotórax o hemotórax (aire o sangre alrededor del pulmón), infección o desplazamiento de los electrodos.
A largo plazo, también pueden aparecer complicaciones mecánicas, como desgaste o rotura de los cables, desplazamiento del dispositivo o irritación de la piel en la zona donde está implantado.
Tras la implantación del marcapasos y después de los primeros días de recuperación, la mayoría de los pacientes puede retomar una vida normal, e incluso más activa si antes estaba limitada por los síntomas. Se recomienda evitar golpes, movimientos bruscos o actividades que puedan dañar la zona donde está colocado el dispositivo.
Es importante vigilar la zona donde se implantó el marcapasos, especialmente durante el primer mes tras la cirugía y observar si aparecen hinchazón, dolor, hematomas, enrojecimiento, secreción o fiebre. También hay que comprobar que la piel cicatrice correctamente y que no aparezcan cambios en la zona del implante.
En la vida diaria, los marcapasos actuales están bien protegidos, pero conviene mantener cierta distancia con dispositivos electrónicos y campos magnéticos.
Se aconseja usar el teléfono móvil en el oído contrario al lado del implante y evitar acercar imanes potentes directamente al dispositivo. En aeropuertos, informe al personal que porta un marcapasos.
La mayoría de las personas con marcapasos pueden llevar una vida normal, incluyendo actividad física moderada y vida sexual. Sin embargo, se recomienda evitar deportes de contacto que puedan golpear la zona del implante.
Se debe informar siempre a médicos y dentistas de que se lleva un marcapasos antes de realizar determinados procedimientos médicos. Algunos procedimientos como la Resonancia Magnética, la radioterapia o el uso de bisturís eléctricos requieren precauciones especiales o protocolos específicos según el modelo del dispositivo
El seguimiento periódico es fundamental para comprobar que el dispositivo funciona correctamente, mediante un programador externo que permite revisar la batería, el funcionamiento de los cables y ajustar la programación si es necesario.
En algunos casos también se puede realizar monitorización remota, que envía la información del marcapasos al equipo médico desde casa.
El paciente debe estar atento a síntomas que puedan indicar un problema con el dispositivo, como mareos, desmayos, cansancio intenso, falta de aire o palpitaciones. Ante cualquiera de estos signos, o si aparecen síntomas graves, se debe consultar con el médico o acudir a urgencias.
Concepción Fernández
Febrero 2026
