La endocarditis es una infección grave del revestimiento interno del corazón. Se produce cuando bacterias pasan a la sangre y se adhieren a zonas dañadas del corazón, formando acúmulos llamados vegetaciones.
El riesgo es mayor en personas con válvulas cardíacas enfermas o prótesis, antecedentes de endocarditis, dispositivos como marcapasos, pacientes en hemodiálisis o quienes se someten a procedimientos médicos frecuentes. También puede aparecer por mala higiene bucodental o por el uso de drogas por vía intravenosa.
Esta infección puede causar complicaciones importantes, como embolias -coágulos que viajan a otros órganos- o daño cardíaco.
Los síntomas pueden ser muy evidentes, con fiebre alta y empeoramiento rápido, o más leves y progresivos, como cansancio, pérdida de peso o sudoración nocturna, lo que puede dificultar el diagnóstico, especialmente en personas mayores.
El diagnóstico de la endocarditis infecciosa se basa en la combinación de los síntomas, hemocultivos -análisis de sangre para identificar el germen causante- y la ecocardiografía, que permite visualizar las válvulas cardíacas y detectar posibles infecciones, como vegetaciones -acúmulos de bacterias-, abscesos o problemas en las válvulas protésicas. En pacientes con prótesis o sospecha de complicaciones, se realiza la ecocardiografía transesofágica.
El tratamiento de la endocarditis infecciosa debe iniciarse lo antes posible y se basa en la administración de antibióticos por vía intravenosa. Al principio se emplean antibióticos de amplio espectro -actúan contra una gran variedad de bacterias- y, una vez identificado el germen mediante los hemocultivos, se administra el antibiótico más específico para ese tipo de germen.
La duración habitual del tratamiento es de 4 a 6 semanas, dependiendo del tipo de bacteria, si la válvula es natural o artificial y si han aparecido complicaciones. En algunos pacientes estables, sin complicaciones y con buena evolución, pueden continuar parte del tratamiento con antibióticos por vía oral bajo estrecha supervisión médica.
En las personas mayores el manejo puede ser más complejo, ya que es más frecuente la presencia de otras enfermedades -renales, hepáticas o cardíacas- y puede haber mayor riesgo de efectos secundarios de los antibióticos. Por ello, es fundamental ajustar bien las dosis y realizar controles periódicos durante el tratamiento.
En determinados casos puede ser necesaria cirugía cardíaca, especialmente si aparece insuficiencia cardíaca grave, abscesos en el corazón, infecciones que no se controlan con antibióticos o riesgo elevado de nuevas embolias. En pacientes de edad avanzada, la cirugía dependerá de la presencia de otras enfermedades y su estado clínico y funcional.
La prevención de la endocarditis infecciosa se base, sobre todo, en mantener una buena higiene bucodental, con cepillado regular, uso de hilo dental y revisiones periódicas con el dentista. En personas jóvenes, la prevención también incluye evitar el consumo de drogas por vía intravenosa.
Los pacientes que han presentado endocarditis previamente, portan prótesis valvulares, tienen cardiopatías congénitas complejas o son portadores de dispositivos intracardiacas - marcapasos o desfibriladores implantables-, deben tomar antibiótico antes de procedimientos dentales invasivos que puedan producir sangrado, como extracciones o tratamientos periodontales profundos. En otros procedimientos, dependerá de las características de cada paciente y el tipo de intervención prevista. Consulte al cardiólogo antes de someterse a algún procedimiento por otra causa.
Los hábitos de vida saludables también ayuda a prevenir infecciones.
Se recomienda seguir una dieta equilibrada, no fumar, limitar el alcohol y realizar actividad física adaptada, ya que todo ello ayuda a fortalecer el organismo y reducir el riesgo de infecciones.
Mantener una buena higiene de la piel y bucodental es fundamental. También es aconsejable evitar piercings y tatuajes, ya que pueden facilitar la entrada de bacterias en la sangre.
Las heridas deben limpiarse y desinfectarse correctamente, y es importante controlar enfermedades de la piel como eczema o psoriasis.
La vacunación frente a la gripe y el neumococo ayuda a prevenir infecciones que podrían complicarse y afectar al corazón.
Ante fiebre sin causa clara durante más de 24 horas, se debe consultar con el médico y evitar tomar antibióticos por cuenta propia, ya que un diagnóstico precoz es clave.
Concepción Fernández
Febrero 2026

